ENTREVISTA A CARLOS ARROYO A PROPÓSITO DE "TOÑITO"

 CARLOS ARROYO

Director y productor de teatro. Estudió en Caracas en la Escuela de Teatro Porfirio Rodríguez. Con más de 42 años de carrera artística, ha dirigido unas 70 obras de teatro que han recorrido países como Italia, Grecia, España, Chipre, México, República Dominicana, Cuba, Colombia, Argentina, Perú y Ecuador. Fundador del Teatro Estable de Portuguesa en 1987 que promueve año tras año el Festival de Teatro de Occidente (FTO).

Fundador, director general y productor de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa creada en 1992 en Guanare, a partir del 10 de enero de 2018 figura como director general de la Compañía Nacional de Teatro. 

Actualmente se mantiene en la dirección de la CNT y dirige la organización del Festival Internacional de Teatro Progresista de Venezuela que ya lleva tres ediciones y el primer y tercer capitulo del Festival Mundial Viva Venezuela.

En ésta oportunidad Oscar Cortez y Marielis Castillo, Coord. de Estratégias y Coord. de Comunicaciones de la CNT respectivamente, le realizaron una corta entrevista acerca de su propuesta escénica en "Toñito", la primera de una serie de entrevistas realizadas a los creadores involucrados en éste monumental espectáculo.

¿Por qué decidiste montar Toñito de Néstor Caballero?

A propósito de lo que sería el Bicentenario de la Batalla de Junín y Ayacucho, desde la Compañía Nacional empezamos a pensar cuál sería nuestro aporte o nuestra sumatoria a esa conmemoración y nos encontramos con esta pieza histórica de Néstor Caballero, en las cuales Néstor se ha destacado en los últimos años.

Tiene una pieza “Dados” sobre Rafael Urdaneta, tiene una pieza El Rey de los Araguatos, que tiene que ver con esa transición entre Páez y Ezequiel Zamora. Y así como esa tiene una hermosísima, que yo siempre recomiendo, que se llama “Luna de Maizanta”, que no se ha montado todavía en el país y entonces encontramos que en esta obra hay una exaltación del héroe, de Antonio José de Sucre, pero también hay una cosa humana de todas las vicisitudes que tuvo que pasar este joven venezolano en esa batalla.

Todos los que pensamos en Sucre nos imaginamos que es un prócer adulto, muy viejo y resulta que ya a la edad de 35 años fallece. Los 33, si no me equivoco, es más o menos la fecha exacta de su muerte. O sea que toda la gesta histórica, toda la gesta histórica de Sucre, se hace exactamente entre los 17 y los 25, 27 años, 10 años allí de plena juventud.

Y eso me pareció que podría ser una referencia importante para los jóvenes venezolanos en esta impronta de construir un pensamiento libertario, que Venezuela lo ha mantenido, en todo lo que fue la gesta de la liberación del sur, que se siga manteniendo y se siga transitando en el imaginario del venezolano. Esa es la razón por la cual Toñito es como la obra que representaría para la compañía nacional este bicentenario de las dos batallas de la liberación del sur.

¿Qué tipo de teatro vamos a ver en Toñito?

Nosotros hacemos una versión.

Nosotros tomamos de la pieza de Néstor Caballero como base fundamental “la pesadilla”, que sería la primera parte del segundo acto. En ese elemento, que nos permite de alguna manera jugar con una serie de elementos performánticos, comenzamos a incorporar textos de monólogos que le pertenecen a la obra y que van aclarando cómo es la vida y obra de Antonio José de Sucre.

Pero el interés fundamental es encontrarnos con un espectáculo de performance donde el fuego, el aéreo, la coreografía, la danza, el teatro, los elementos circenses, se encuentran como fusión. Siempre con el objetivo fundamental de que sea un espectáculo para jóvenes, un espectáculo que pueda contar esa importante participación del pueblo venezolano en la liberación del sur y que los jóvenes tengan conciencia de ello, donde ya no hay un prócer de bronce ni montado sobre un pedestal, sino un hombre, un joven venezolano que le correspondió, no solamente terminar en la batalla de Ayacucho, que es la última batalla donde se firma el armisticio y se libera el continente suramericano, sino también la construcción de Bolivia, que es el Alto Perú, como un reconocimiento al libertador.

¿Y por qué la simbología del fuego?

Yo creo que el fuego es pasión, el fuego es vida, el fuego es calor, el fuego es afecto, el fuego da seguridad. Eso ha sido el elemento. En el teatro el fuego está muy relacionado con el tímele, que es el punto sagrado donde el orador se coloca para hablar, pero también está muy vinculado a Prometeo Encadenado, que es como el elemento de la sabiduría que este personaje roba de los dioses para transferirlo directamente al pueblo.

El fuego latea, el fuego sigue siendo un símbolo de transferencia de conocimiento, de información y de posibilidades de desarrollo.

¿Cómo ha sido tu experiencia como director de teatro en este montaje?

Yo la sigo disfrutando, yo la disfruto, trabajo sobre los procesos creativos, agradezco mucho la presencia de la maestra Carmen Ortiz en todo el trabajo coreográfico. Agradezco mucho la presencia de la maestra Julia Carolina Ojeda en todo el trabajo de lo que es la música-dramaturgia, un proyecto que la maestra ha iniciado con nosotros y ha desarrollado con mucho ahínco en cada montaje que llevamos adelante con la compañía nacional, agradezco la incorporación de Dionis Bahamonde en relación a la percusión y a la música en vivo que se mantiene durante todo el espectáculo, al maestro Aquiles Rengifo con su intervención musical, haciendo una música original para la pieza.

Creo que son una serie de elementos que van desde la programación, a la producción, al elenco, a profesionales en distintas áreas que hacen, que conjugan un espectáculo propio de la compañía nacional de teatro.

¿Cuál ha sido tu aporte a la producción del espectáculo, con su sello personal?

Yo creo que mi sello está fundamentalmente en la estructura. Si hay una cosa que me caracteriza como director artístico, es trabajar con espacios muy grandes, con espacios muy voluminosos que me permitan de alguna manera pasar, en el imaginario del espectador, pasar al espacio lúdico, donde el espectador no solamente recibe una historia, sino que recibe una estructura que lo cobija, que lo confronta y que le permite ver la diversidad que existe en los distintos elementos.

Unir la danza con la música, con elementos circenses, con elevaciones, con el fuego, si Ustedes observan en el recorrido artístico que he tenido en los últimos 42 años de carrera artística, lo van a encontrar siempre como un elemento que se repite en mis puestas en escena.

Es así como nos despedimos momentáneamente de Carlos Arroyo que inmediatamente toma el micrófono frente a la arena del Nuevo Circo para dirigir al gran batallón de más de cincuenta personas entre actores, musicos, cantantes, productores, técnicos, asesores y especialistas que conforman ésta maravillosa producción.



YG/yg

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